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viernes, 23 de enero de 2009

LAS DISLIPEMIAS: COLESTEROL Y TRIGLICÉRIDOS (II)

Los TRIGLICÉRIDOS son otro tipo de grasas que circulan por la sangre. Constituyen también un factor de riesgo coronario, y por tanto deben mantenerse en valores normales (inferiores a 150 mg/dl), independientemente del colesterol.

Aunque la relación causa-efecto de la elevación de triglicéridos en sangre con la presencia de arteriosclerosis es menos evidente que en el caso del colesterol, se acepta que el aumento de los triglicéridos en sangre (hipertrigliceridemia) constituye un factor de riesgo cardiovascular independiente. También se acepta que la reducción de los niveles de triglicéridos en sangre reduce la morbimortalidad (aparicion de enfermedad y/o muerte) por causas coronarias.

La hipertrigliceridemia está muy relacionada con la obesidad y con la diabetes mellitus del adulto. Puede combinarse con otras alteraciones de los lípidos, o mostrarse aislada.

Además, los triglicéridos están relacionados con la aparición de enfermedades pancreáticas, por lo que, en todo caso, deben mantenerse por debajo de niveles de 500 mg/dl, a partir de los cuales el riesgo de pancreatitis es muy alto.

Para conseguir estos objetivos es preciso en muchos casos combinar las medidas dietéticas con la toma de medicamentos específicos. Ambas medidas son complementarias: el hecho de que los modernos fármacos sean tan eficaces y consigan niveles de colesterol excelentes no excluye la necesidad de mejorar la calidad de la dieta.

En otra "entrada" de este blog encontrará algunos consejos dietéticos útiles para pacientes con triglicéridos altos

lunes, 19 de enero de 2009

LAS DISLIPEMIAS: COLESTEROL Y TRIGLICÉRIDOS (I)


Se denomina dislipemia a las situaciones en la que los niveles de lípidos (grasas) en sangre están alterados, generalmente aumentados. Los lípidos más importantes son el colesterol, que tiene diferentes fracciones, y los triglicéridos. En España los niveles de lípidos se suelen expresar como miligramos por decilitro (un decilitro equivale a 100 centímetros cúbicos). Es posible que usted vea en sus análisis el colesterol expresado en milimoles por decilitro, que se usa más en Estados Unidos, pero nos vamos a limitar aquí a la unidad en miligramos, repetimos que la más       frecuentemente usada en España.

 

El  aumento de los niveles de colesterol en sangre es uno de los factores de riesgo más importante para la aparición de enfermedades cardiovasculares.

 

Existen diversos tipos de colesterol. La suma de los valores de todos ellos  es lo que se denomina COLESTEROL TOTAL, siendo las dos fracciones más importantes el COLESTEROL LDL (siglas en inglés de Low Density Lipoproteins) y el COLESTEROL HDL (High Density Lipoproteins)

 

El Colesterol total debe, en líneas generales, ser menor a 200 mg/dl

El Colesterol HDL es el llamado “colesterol bueno”, ya que tiene efectos protectores sobre las arterias. Debe ser superior a 40 mg/dl en varones y 50 mg/dl en mujeres

El Colesterol LDL aceptable , en cambio, puede variar según el perfil de los pacientes.

 

Los valores de colesterol son frecuentemente una fuente de confusión cuando los pacientes ven el resultado de sus análisis. Así, muchos no entienden que, a igualdad de cifras, en unos casos se recomiende tratamiento con medicamentos y en otros no. La explicación es bastante obvia.

 No es lo mismo encontrar niveles elevados de colesterol en una persona con múltiples factores de riesgo (fumador e hipertenso, por ejemplo) que en otra sin ellos. La actuación deberá ser más agresiva cuantos más factores de riesgo se acumulen, por lo que los niveles aceptables de colesterol variarán de persona a persona. Por tanto, será su  médico el que debe determinar si usted tiene los niveles correctos o necesita reducirlos para disminuir el riesgo de tener enfermedades cardiovasculares.

  Desgraciadamente, hay pocos medicamentos eficaces para aumentar de forma sustancial los   niveles del colesterol “bueno”, el HDL. Por ello, estas personas deben mejorar sus hábitos de vida, haciendo más ejercicio, manteniendo su peso ideal y mejorando su dieta.

 

Afortunadamente, sí disponemos de medicamentos muy eficaces para reducir los niveles del colesterol “malo”, el LDL, cuando se necesita. El “cuando” se necesita utilizar estos medicamentos variará según los casos, dependiendo el perfil de riesgo del paciente.

El nivel recomendado en la actualidad para el colesterol LDL (el “malo”) se establece según el número de factores de riesgo cardiovascular (FRC) que tenga el paciente. Cuantos más acumule, más bajo debe tener el LDL. A este efecto se consideran como principales factores de riesgo la HTA, el tabaquismo y el tener un colesterol HDL bajo. Por tanto:

 

-Personas sin ningún FRC pueden tener un LDL de hasta 160, y no se inicia tratamiento con medicamentos de inmediato hasta que no tienen 190 mg/dl

-Personas con un FRC pueden tener hasta 130 mg /dl de LDL

  -Personas con dos o más FRC deben tener menos de 100 mg/dl de LDL. En este nivel se incluye a todos los diabéticos, que por el hecho de serlo ya tienen un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular, y a todos los pacientes diagnosticados de arteriosclerosis, a cualquier nivel arterial: carótidas, renales, coronarias, aorta, etc, para prevenir la progresión de la enfermedad.

 

 

 

domingo, 30 de noviembre de 2008

Consejos para pacientes con colesterol elevado

  • Mantenga una dieta variada, con abundancia de cereales, verduras y frutas.
  • Reduzca el sobrepeso con una dieta baja en calorías y haciendo ejercicio de forma regular
  • Disminuya el consumo de carnes rojas, huevos (máximo 2 ó 3 por semana), leche entera y derivados (helados, nata, mantequilla, yogures enteros, quesos grasos,...).
  • Utilice preferentemente aceite de oliva y evite los aceites de coco y palma, presentes habitualmente en productos de bollería, fritos y precocinados.
  • Consuma frecuentemente los pescados blancos y en especial los azules (sardina, trucha, atún, caballa, salmón,...).
  • Cocinado: cocine con poco aceite (oliva, girasol o maíz). Evite en lo posible los fritos y guisos. Preferible a la plancha o a la brasa. Retire la grasa visible de la carne antes de cocinarla. 

Frecuencia recomendada de carnes y aves: carnes rojas, dos días por semana; pollo, pavo sin piel o conejo, dos o tres días por semana.  Cantidad recomendada: una sola vez al día, no más de 200 gramos. Condimentos: utilice todo tipo de condimentos. Sal con moderación, especialmente si es hipertenso 

Alcohol: es aceptable en los adultos hasta 2-3 vasitos de vino al día.  Es desaconsejable en pacientes con sobrepeso, mujeres embarazadas y pacientes con hipertrigliceridemia.