Se denomina "taquicardia" al aumento de las pulsaciones por minuto, y, por convenio, cuando se supera la cifra de 100; "Bradicardia", es justo lo contrario, cuando las pulsaciones van por debajo de 60 por minuto.
Empezaremos por decir que estos límites son totalmente arbitrarios, y en absoluto debe considerarse que una frecuencia cardiaca (pulsaciones por minuto) superior a 100 o inferior a 60 sea por si mismo una enfermedad y requiera algun tipo de tratamiento. La frecuencia cardiaca depende de multiples factores, edad, peso, forma física, y especialmente de la genética. Hay personas con bajas pulsaciones toda su vida, y otras justo lo contrario, sin que esto, en si mismo, sea un factor con demasiada importancia (otra cosa es lo que pueda significar, por ejemplo, falta de forma física o exceso de peso).
Pero centremonos en las taquicardias, uno de los motivos más frecuentes en la consultas de cardiología.
No debemos confundir "taquicardia" con "palpitaciones". Para hablar con propiedad de taquicardia deberemos constatar que efectivamente el corazón va más rápido de lo habitual. Esto es fácil de saber, con un reloj con segundero cualquier persona es capaz de contar el numero de latidos por minuto que tiene su corazón, lo que se llama "tomar el pulso".
En otros casos, lo que notamos son los latidos, sin que necesariamente éstos vayan rápidos. Esto NO es una taquicardia, la causa no tiene explicación (¿porqué a veces nos notamos los latidos y otras veces no?), pero en general no tiene la más minima importancia.
De forma que, en primer lugar, hay que constatar que el paciente, efectivamente, padece de taquicardias. En el próximo artículo explicaremos los tipos más frecuentes de taquicardias.
