martes, 30 de diciembre de 2008

LAS TAQUICARDIAS (I)

Se considera que los latidos por minuto en la mayoria de la personas, en reposo, oscilan entre 60 y 100 . 
Se denomina "taquicardia" al  aumento de las pulsaciones por minuto, y, por convenio,  cuando se supera la cifra de 100;  "Bradicardia", es justo lo contrario, cuando las pulsaciones van por debajo de 60 por minuto. 
Empezaremos por decir que estos límites son totalmente arbitrarios, y en absoluto debe considerarse que una frecuencia cardiaca (pulsaciones por minuto) superior a 100 o inferior a 60 sea por si mismo una enfermedad y requiera algun tipo de tratamiento. La frecuencia cardiaca depende de multiples factores, edad, peso, forma física, y especialmente de la genética. Hay personas con bajas pulsaciones toda su vida, y otras  justo lo contrario, sin que esto, en si mismo, sea un factor con demasiada importancia (otra cosa es lo que pueda significar, por ejemplo, falta de forma física o exceso de peso).
Pero centremonos en las taquicardias, uno de los motivos más frecuentes en la consultas  de cardiología.
 No debemos confundir "taquicardia" con "palpitaciones". Para hablar con propiedad de taquicardia deberemos constatar que efectivamente el corazón va más rápido de lo habitual. Esto es fácil de saber, con un reloj con segundero cualquier persona es capaz de contar el numero de latidos por minuto que tiene su corazón, lo que se llama "tomar el pulso". 
En otros casos, lo que notamos son los latidos, sin que necesariamente éstos vayan rápidos. Esto NO es una taquicardia, la causa no tiene explicación (¿porqué a veces nos notamos los latidos y otras veces no?), pero en general no tiene la más minima importancia.
De forma que, en primer lugar, hay que constatar que el paciente, efectivamente, padece de taquicardias. En el próximo artículo explicaremos los tipos más frecuentes de taquicardias.

domingo, 28 de diciembre de 2008

LOS EXTRASíSTOLES


Los latidos cardiacos van siguiendo una secuencia estable, de forma que la distancia entre un latido y el siguiente es aproximadamente la misma. Pero, ocasionalmente, aparece un latido "extra", que se intercala entre dos latidos normales y produce una alteracion del ritmo cardiaco, ya que dos latidos van muy juntos, y el tercero más separado (ver imagen).
Este "latido extra", en griego "extrasístole", es la causa de muchas consultas en cardiologia, ya que muchas personas notan los cambios de ritmo, con la consiguiente alarma. 
La percepción humana es sumamente variable, y aquí tenemos un claro ejemplo de ello. Un fenómeno como la presencia de extrasístoles, que podríamos considerar "casi" normal, por su elevada frecuencia e inocuidad, es percibido por unas personas , y por otras no. Los afortunados/as que no los notan viven ignorantes de su existencia, pero los que los notan pueden llegar a tener auténticos problemas, especialmente psicológicos, ya que buscan, de cardiólogo en cardiólogo, alguien que les solucione un problema para el que hoy la medicina no tiene solución.
Desconocemos casi todo sobre los extrasístoles: porqué se producen, porqué van por temporadas, porqué unas personas las notan y otras no, pero conocemos que son absolutamente benignos, y que las personas que los padecen, si no tienen ninguna enfermedad cardiaca asociada, no tienen más riesgo de arritmias graves que el resto de las personas.
Cuando una persona viene a la consulta quejándose de palpitaciones (la forma de describirlos es sumamente variada), lo que hacemos los cardiólogos es comprobar que no haya ninguna enfermedad cardiaca de base. Para ello suele bastar una exploracion rutinaria (toma de Tension Arterial, auscultación), un Electrocardiograma, un Ecocardiograma (ver apartado correspondiente), ocasionalmente una prueba de esfuerzo, y muchas veces un ECG de Holter, que graba el electrocardiograma de 24 horas y servirá para confirmar nuestra sospecha de que lo que el paciente nota son extrasistoles.
Si todas estas pruebas son normales y se confirma la presencia de extrasístoles, el paciente no precisa de ningún tipo de tratamiento. Basta con una explicación sobre la falta de importancia de los mismos, unos consejos sobre vida sana (evitar alcohol, tabaco, excitantes, comidas copiosas) y, ocasionalmente, algun tratamiento sintomatico que les ayude en aquellos momentos en que los extrasístoles sean especialmente frecuentes y molestos.
Si, por el contrario, el paciente tiene algún tipo de cardiopatía, entonces será esta enfermedad la que debemos tratar, ya que los extrasístoles pueden ser una consecuencia de la misma.

De forma, que si usted nota "cosas raras" en el pecho: "el corazón me da un vuelco", "el corazón se me viene a la boca", "parece que se para", "como un calambre", etc, lo más probable es que tenga extrasístoles. Si estos son frecuentes y molestos, debería acudir a un cardiólogo para confirmar que se trata de este problema, y si, finalmente, el cardiólogo le dice que no tiene importancia, creaselo. Muchas veces lo peor de este "problema" es precisamente la importancia que le da el paciente, pero no el médico, de forma que se crea un conflicto entre un paciente preocupado y un médico que no lo está, con el consiguiente distanciamiento, y a veces, mal entendimiento entre ambos.


sábado, 20 de diciembre de 2008

MEDICAMENTOS PARA TRATAR LA HTA

A continuación describo brevemente los distintos grupos de medicamentos que con mayor frecuencia  se utilizan para el tratamiento de la HTA. Esta lista no es exhaustiva, y sólo debe servir como orientación sobre los productos que usted toma. 

Tenga en cuenta que los medicamentos para tratar la HTA suelen usarse durante años y años, por lo que en general son productos muy seguros, que no hacen daño irreversible a ninguna parte del organismo si se utilizan correctamente. Sin embargo, si es frecuente que , antes o después, aparezca algun tipo de efecto secundario, que  puede obligar a cambiar el tratamiento, desapareciendo esos efectos en pocos dias. No dude en consultar con su médico cualquier aspecto que le pueda preocupar.

-         Betabloqueantes

 En general, los principios activos de los betabloqueantes terminan en “ol”: propranolol, atenolol, metoprolol, bisoprolol, etc. Aunque hay diversos subgrupos con distintas propiedades farmacológicas, la mayoría de los betabloqueantes reducen la Tensión arterial y la frecuencia cardiaca, lo que hace que el corazón trabaje más “descargado”.

Si usted se lee el prospecto que viene en las cajitas de estos medicamentos, probablemente creerá que son venenos puros, dado el gran numero de contraindicaciones y efectos secundarios que se describen (situación por otra parte común a la mayoría de los medicamentos verdaderamente eficaces). No se preocupe, si su cardiólogo le ha prescrito un betabloqueante es porque piensa que lo necesita, y, además, son fármacos muy conocidos y experimentados durante muchos años. Por supuesto, consulte con su médico cualquier duda o posible efecto secundario que usted crea observar, pero le recomendamos no suspender el tratamiento por su cuenta. 

Es importante saber que los pacientes con asma bronquial no deben tomar betabloqueantes, ya que podria empeorar el asma.


-         Diuréticos

 Son medicamentos que, como su nombre indica, aumentan la producción de orina en el riñón. Con ello se consigue evitar la retención de líquidos y reducir la tensión arterial.

Los diuréticos son de distintos tipos y potencias. Para los pacientes hipertensos suelen usarse  los más suaves, en pequeñas dosis y como complemento de otros medicamentos antihipertensivos. Para pacientes con retención grave de líquidos (insuficiencia cardiaca) se usan diuréticos más potentes, las dosis son más altas y requieren vigilancia estricta de sus efectos.

Le recordamos que el uso de diuréticos en ninguna forma evita la necesidad de restringir la sal en la dieta. Y también que estos productos no deben ser consumidos nunca para el tratamiento de la obesidad, y menos sin el oportuno control médico. Esto, que es verdad para la mayoría de los medicamentos, es especialmente necesario en el caso de los diuréticos por la posible pérdida de electrolitos, como el potasio, que producen los diuréticos más potentes.

 

-         Inhibidores de la Enzima de Conversión de la Angiotensina (IECA’s)

 Son fármacos muy utilizados para el control de la Hipertensión arterial y el tratamiento de la insuficiencia cardiaca.

Generalmente terminan en “pril”: Captopril, enalapril, por mencionar algunos de los primeros miembros de esta familia, ahora muy numerosa. Se toleran muy bien, aunque en algunos pacientes pueden producir una tos seca, irritativa, que llega a ser muy molesta, aunque no grave. Si este es su caso, comuníqueselo a su médico, ya que hay alternativas similares que no producen tos.

 -         Antagonistas de la Renina-Angiotensina (ARA-II)

 Este grupo de productos tiene nombres terminados en “an”: Losartán, Valsartán, Candesartán, Telmisartán, etc. Actúan, aunque a distinto nivel, en el mismo sistema de los IECAs, y tienen efectos muy similares. Son una buena alternativa para los pacientes que no toleran los IECAs por cualquier motivo, especialmente por la aparición de tos irritativa, como ya hemos mencionado. Los ARA II sólo raramente producen tos, y en general son productos con un bajo nivel de efectos secundarios, por lo que son ampliamente utilizados para el tratamiento de la HTA y de la insuficiencia cardiaca.

 -         Antagonistas del Calcio

 Son medicamentos utilizados para reducir la tensión arterial, aunque también tienen propiedades antianginosas, es decir, para el tratamiento de la angina de pecho. Existen diversos tipos: los terminados en “ino”: nifedipino, amlodipino, etc, y además el Verapamilo y el Diltiazem, citando sólo a los más conocidos. Sus propiedades farmacológicas varían entre ellos más que en los demás grupos, ya que unos reducen la frecuencia cardiaca y otros no, así como también son distintas sus indicaciones y efectos adversos, por lo que no podemos darle más detalles como “familia”. Solo mencionaremos que los productos terminados en "ino" pueden producir hinchazon de las piernas, a veces molesta, que se quita rapidamente al suspender el tratamiento. Este efecto se debe a sus propiedades vasodilatadoras

viernes, 19 de diciembre de 2008

LA HIPERTENSION ARTERIAL (II)

Las principales medidas para el tratamiento no farmacológico de la HTA son:

Dieta 

La dieta en los hipertensos debe ser, en general, sosa. La sal retiene líquidos, lo que hace aumentar la presión de la sangre sobre las arterias. Una dieta sosa no significa  una dieta estrictamente sin sal, que sólo será necesaria para aquellos pacientes con una función cardiaca muy deprimida y que corren el riesgo de presentar episodios de insuficiencia cardiaca. Los demás deben reducir la cantidad de sal que consumen al día, lo que puede hacerse siguiendo las siguientes normas:

 

-         Evite los alimentos precocinados. La sal es un excelente conservante, por lo que prácticamente todos los alimentos preparados industrialmente son ricos en sal. Esto incluye, aunque la lista no es exhaustiva:

-         Los embutidos, de todo tipo, incluido el llamado “Jamón dulce” o de York, excepto si se indica expresamente que está elaborado sin sal.

-         Las conservas de todo tipo

-         La sopas y demás alimentos deshidratados

-         Los aditivos tipo “caldo de pollo” y similares

-         Las salsas embotelladas

-         Los frutos secos

 

-         Procure tomar alimentos naturales y preparados en casa. A la carne, el pescado, las legumbres, verduras o ensaladas se les puede añadir un poco de sal para darles gusto.

 

-         Si come fuera de casa, puede especificar en los restaurantes que prefiere comida sosa. En la mayor parte de ellos podrán ayudarle.

 

-         Elimine el salero de la mesa. Es una mala costumbre que incita a aumentar la cantidad de sal que se ingiere.

 

Con estas breves normas puede reducir significativamente el consumo de sal. Si su caso necesita una reducción más drástica, puede recurrir a las sales de potasio, que reducen la cantidad de sodio en aproximadamente un 50%, pero no olvide que estas sales también contienen sodio.

 

Adicionalmente a la reducción del consumo de sal, los hipertensos deben reducir su consumo de alcohol a menos de 30 gramos de alcohol diario, lo que equivale, aproximadamente, a dos copas de vino. Igualmente es aconsejable que mejore la calidad global de la dieta, incorporando los alimentos tradicionales de la dieta mediterránea, de la que hablaremos cuando tratemos el colesterol.

Estilo de vida : sobrepeso y ejercicio

 Para el adecuado control de la Hipertensión es muy importante mantenerse en el peso ideal. La mayor parte de los hipertensos necesitan reducir peso, y ello puede ser suficiente para alcanzar los niveles adecuados de presión arterial, evitando así la necesidad de tratamiento con medicamentos.

Si usted tiene sobrepeso, sería una excelente idea ponerse en manos de un endocrinólogo para marcar un objetivo de peso y realizar una dieta hipocalórica. 

Excepto si su cardiólogo le ha establecido limitaciones concretas, usted puede y debe realizar ejercicio físico, de tipo aeróbico (caminar, nadar, vea más adelante), que le incremente la frecuencia cardiaca de forma constante. El ejercicio es muy conveniente para los hipertensos, ya que ayuda a mantenerse en el peso ideal y reduce las cifras de tensión, pero debe realizarse siguiendo las indicaciones de su médico..

  


sábado, 13 de diciembre de 2008

LOS FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR

La evidencia acumulada de muchos años indica que existen unos factores de riesgo que influyen en  la aparición de una enfermedad coronaria.

Así, las personas fumadoras, hipertensas, diabéticas y con el colesterol elevado tienen muchas más probabilidades de tener una cardiopatía isquémica que las que carecen de estos factores “negativos”.  Sin embargo la estadística, todos los sabemos, es traidora, y en ocasiones juega malas pasadas. Así, una persona sin factores de riesgo coronario de ninguna manera está absolutamente libre de padecer una cardiopatía isquémica, pero las probabilidades de que esto ocurra son muy, muy bajas. Se calcula que más del 90% de las personas que tienen un ataque cardiaco presentan, al menos, UN factor de riesgo.

Por tanto, si usted quiere disminuir las probabilidades de padecer en el futuro una enfermedad coronaria, debería practicar lo que se denomina una “Prevención primaria”, que consiste en reducir al máximo los factores de riesgo coronario. En apartados posteriores veremos que también existe una “prevención secundaria”, que también tiene el objetivo de mejorar estos factores de riesgo, pero en personas que ya padecen la enfermedad, para reducir las posibilidades de que vuelvan a tener procesos agudos coronarios.

Los factores de riesgo cardiovascular (FRCV en abreviatura) son diversos, e incluyen el sexo, la edad, la predisposición genética, etc. En gran medida están interrelacionados, lo que dificulta la percepción de la importancia real de cada uno. Así, un paciente obeso con más facilidad será diabético, hipertenso o tendrá el colesterol alto, pero esto no es siempre cierto. Hay hipertensos delgados, por ejemplo.

Nos vamos a referir aquí a los que pueden ser modificables por el paciente o por la intervención del médico. Es evidente que no se puede dejar de ser varón  (¡aunque la ciencia haya conseguido que en esto también haya excepciones!) o disminuir la edad (en esto sólo se ha conseguido mejorar la fachada, pero las arterias siguen siendo las mismas). Pero sí se puede controlar bien una hipertensión arterial, o dejar de fumar, o comenzar un programa de ejercicio físico para evitar el sedentarismo. 

Los principales FRCV son:

                       1-   La hipertensión arterial

           2-   Las dislipemias: colesterol y triglicéridos

           3-   El tabaquismo

           4-   La diabetes

           5-   El síndrome metabólico

           6-   La obesidad

           7-   El sedentarismo

                       8-   El estrés

Iremos hablando de todos ellos en sucesivas entradas

LA HIPERTENSION ARTERIAL (I)

La sangre circula por nuestras arterias y venas gracias a unos gradientes de presión. Cuando la sangre oxigenada, arterial, sale del ventrículo izquierdo hacia la gran arteria aorta, lo hace con una alta presión, que permite que sea capaz de llegar a todos los rincones del organismo. Cuando regresa por las venas hacia la aurícula y el ventrículo derechos, lo hace a baja presión,

El aumento de los niveles normales de la presión por la que circula la sangre por nuestras arterias se denomina hipertensión arterial (HTA)

Realmente desconocemos las causas de la HTA en la mayoría de los pacientes. Sabemos que los niveles de la presión arterial van aumentando a lo largo de la vida, de forma que mientras en la edad infantil solo se encuentra un 5% de hipertensos, en edades ancianas se llega a un porcentaje del 70% de personas que superan los niveles recomendados por las sociedades científicas. Esta HTA, que es la más frecuente, se denomina “Esencial”, que es una manera fina de decir “de causa desconocida”.

Cuando la HTA se presenta en épocas precoces, o cuando es muy súbita, o se acompaña de unos síntomas (lo que nota el paciente) o signos (lo que identifica el médico en la exploración física del enfermo) determinados, podríamos estar en presencia de una hipertensión “secundaria”, es decir, de causa diagnosticable y potencialmente tratable o incluso curable. En estos casos concretos, poco frecuentes, merece la pena realizar exploraciones más sofisticadas para intentar averiguar la causa de la HTA (estrechamiento de algunas arterias, tumores de las glándulas suprarrenales, otras enfermedades endocrinológicas, por ejemplo), pero en la gran mayoría de los pacientes estas pruebas no serán necesarias, porque, como decimos, la HTA suele ser de causa desconocida o esencial.

Pero lo que si podemos hacer, además de intentar devolver las cifras de TA a la normalidad mediante el tratamiento adecuado, es evaluar el posible daño que la HTA haya causado en nuestro organismo. Por eso, si su cardiólogo le solicita una radiografia de tórax o un ecocardiograma , por ejemplo, no lo hará en la mayoría de los casos para saber la “causa” de su hipertensión, sino para saber si la hipertensión ha producido ya daños en su corazón u otros órganos.  

El aumento de presión hace que el deterioro de las arterias sea superior al normal, por lo que se producen lesiones en múltiples órganos: las propias arterias, los riñones, el cerebro, la retina, el corazón, etc. En el caso específico del corazón, la hipertensión provoca un aumento del trabajo que hace el miocardio para expulsar la sangre hacia la aorta, ya que, al tener que vencer mayor resistencia, necesita realizar un esfuerzo superior. Este esfuerzo extra suele conducir a la Hipertrofia Ventricular Izquierda, situación en la que el miocardio aumenta de grosor y que es un predictor de mal pronóstico. Por eso es tan importante mantener la presión dentro de las  arterias en límites normales.

 Valores normales de la presión arterial

La Presión arterial se mide en milímetros de mercurio, pero más frecuentemente se expresa en centímetros de mercurio. Es decir, 140 mm de mercurio (mmHg) es lo mismo que 14 cm de mercurio. Lo que significa que una tensión de 140/80 es lo mismo que 14/8. 

Se considera que la presión arterial está elevada cuando la  sistólica o “máxima” es superior a 140, y/o la diastólica o “mínima” es superior a 90. Ambos valores expresados en milímetros de mercurio (mm Hg)

Sin embargo, lo deseable es no llegar a estos valores. Recientemente se ha acuñado el término normal-alta para referirnos a valores superiores a 130/80, y podemos decir que la TA óptima sería en torno a 120/80, pero ello no quiere decir que se necesite comenzar a tomar medicinas a partir de estos niveles. Además, como la presión (término siempre equivalente a “tensión”) arterial no es “plana”, sino que es una línea quebrada, con oscilaciones en los diferentes momentos  del día y la noche, es preciso asegurarse, antes de empezar un tratamiento con medicamentos, que un número suficiente de las tomas está por encima de los valores aceptables. Habitualmente se hacían diferentes tomas en consulta, en días distintos, para cerciorarnos de que el paciente era un verdadero hipertenso, pero en la actualidad es más práctico recurrir a la denominada MAPA, o “Monitorización Ambulatoria de la Presión Arterial”, también conocido en términos coloquiales como “Holter de Tensión Arterial”, aunque el eminente cardiólogo Dr. Holter no tuviera nada que ver con su desarrollo.

La MAPA es muy útil para diferenciar a los verdaderos hipertensos de los hipertensos de “bata blanca”, que tienen siempre cifras elevadas de tensión en las consultas y normales en su vida cotidiana. También se utiliza para evaluar la respuesta al tratamiento con medicamentos.

No todos los hipertensos necesitan comenzar desde el principio un tratamiento con medicamentos. En los casos de hipertensión grado I (cifras hasta 160/100), se aconseja comenzar con medidas higiénico-dietéticas, y sólo añadir fármacos si éstas son ineficientes y la hipertensión persiste.

Cuando se diagnostica una HTA grado II (cifras superiores a 160/100) si que se recomienda comenzar inmediatamente con tratamiento farmacológico, aunque las medidas no medicamentosas también son muy importantes.

 

domingo, 30 de noviembre de 2008

El cateterismo cardiaco

CATETERISMO CARDIACO Y CORONARIOGRAFÍA

 El cateterismo cardiaco sigue siendo la prueba última para conocer el estado real de las arterias coronarias, lo que se denomina el “gold standard” o patrón oro. Consiste en la introducción de uno o varios catéteres hasta el corazón, para canalizar la salida de las arterias coronarias. Después se inyecta un contraste que permite ver con toda nitidez y desde distintas posiciones el estado de las mismas. Aunque pueda parecerle complicado y difícil, no lo es en manos expertas. El procedimiento es actualmente prácticamente de rutina, realizándose múltiples cateterismos al día en las unidades de hemodinámica.

Con la información que aporta la coronariografía podemos saber, entre otras cosas :

-Si las arterias coronarias son normales o presentan lesiones estenosisrosis.

-Cuales son las arterias afectadas, y donde se encuentran las lesiones

-La gravedad de éstas

-Las posibilidades terapéuticas

-El estado de los “stents” o “by-passes” que se hayan implantado previamente

 

A partir de aquí se abren diversas opciones :

- Si existen lesiones, puede indicarse la realización de una Angioplastia, con o sin implantación de “stent” (ver más adelante).

- Si las lesiones son múltiples, o en localizaciones difícilmente abordables para el catéter, puede hacerse una indicación de cirugía de revascularización (“by-pass”).

- En otros casos se descartará la intervención instrumental, prefiriéndose el tratamiento con medicamentos.

 Generalmente, el procedimiento se hace en régimen semi-ambulatorio, ya que el paciente suele permanecer una noche ingresado. El paciente permanece despierto durante todo el estudio, ya que sólo se utiliza anestesia local para evitar el dolor en el lugar de introducción del catéter, generalmente la arteria femoral en la ingle, aunque con cada vez mayor frecuencia se utiliza también la arteria radial a nivel de la muñeca. No obstante, suele administrase un sedante para que permanezca relajado durante el cateterismo y no tenga recuerdos desagradables de la exploración

Deberá acudir en ayunas desde al menos 6 horas antes. No deberá suspender la medicación salvo que así se lo indique su médico. Advierta a éste si usted presenta alergia a los contrastes yodados y si usted está tomando el anticoagulante Sintrom. Aunque los contrastes modernos son muy poco alergénicos, en algunos casos puede ser necesario realizar pruebas de alergia para comprobar si existe de verdad intolerancia a su administración. Si su uso es imprescindible, existe una medicación que, administrada antes del contraste, evita la aparición de reacciones alérgicas graves. Respecto al Sintrom, generalmente se suspende 48 horas antes del cateterismo, y en algunos casos hay que reemplazarlo con heparina subcutánea. Su cardiólogo le informará de lo que conviene hacer.

 

El Holter de Tensión Arterial

MONITORIZACIÓN AMBULATORIA DE LA PRESIÓN ARTERIAL (MAPA)

 El sistema se parece mucho al registro Holter, y de hecho en términos coloquiales los médicos nos referimos con frecuencia a “Holter de Tensión Arterial”, aunque en este caso el doctor Holter no tuviera nada que ver.

Mediante una grabadora especial conectada a un manguito de toma de tensión, el aparato hace múltiples medidas automáticas a lo largo del tiempo programado para el registro, que suele ser también de 24 horas. Los parámetros son variables, pero en general suelen realizarse tres tomas por hora durante las horas diurnas y una durante las nocturnas.

Algunos pacientes encuentran incómoda esta prueba, ya que la sensación de hinchado del manguito puede ser desagradable, especialmente por la noche. En cualquier caso, teniendo en cuenta que no se realiza con demasiada frecuencia, es un procedimiento muy útil para comprobar la tensión arterial real de los pacientes, evitando el llamado “efecto de la bata blanca”, por el que el nerviosismo que conlleva la visita al médico puede producir subidas engañosas de la tensión arterial tomada en la consulta. En el caso de los pacientes con enfermedad coronaria, en los que es muy importante mantener la tensión arterial en límites muy estrictos, la Monitorización ambulatoria de la presión arterial es de gran utilidad.

Su médico le informará si debe hacer alguna modificación del tratamiento durante el registro, pero en general no hay que tomar medida alguna para realizar una MAPA, ni cambiar el régimen habitual de vida, ya que se trata de comprobar los valores habituales del paciente en condiciones absolutamente normales.

El Ecocardiograma-Doppler

 

La ecocardiografía es en la actualidad una de las técnicas más útiles para evaluar el funcionamiento del corazón y el estado de las válvulas cardiacas. También nos permite medir el tamaño de las cavidades cardiacas de forma muy fiable. Su inocuidad (se puede hacer sin ningún riesgo para el paciente), facilidad y elevada rentabilidad han convertido a la ecografía cardiaca en un complemento imprescindible para el estudio de los pacientes cardiológicos. Al no emitir ningún tipo de radiación, puede repetirse las veces que sea necesario, si bien los resultados no cambiarán en cortos periodos de tiempo si la situación del paciente es estable.

El fundamento de la ecografía es la emisión de ondas sonoras, que rebotan en las estructuras “diana” y permiten crear imágenes de una altísima fidelidad. Es similar al radar y al sonar, basados en las ondas sonoras, inocuas y fáciles de interpretar.

Para realizarse una ecocardiografía no necesita ningún tipo de preparación, ni modificar su tratamiento. Sin embargo, no todos los pacientes tienen buenas “ventanas acústicas”, por donde puedan penetrar los ultrasonidos en su camino hacia el corazón. El aire de los pulmones es un pésimo conductor de los sonidos, y en ocasiones se interpone entre la pared del tórax y el corazón, impidiendo obtener unas imágenes con la calidad adecuada. No obstante, es difícil que no pueda extraerse información útil en un estudio ecocardiográfico, incluso si el paciente tiene mala ventana acústica. Existen diferentes vias de obtención de imágenes, y casi siempre suele haber alguna practicable.

El  “Doppler” es un complemento relativamente reciente de la ecografía. Sin que sea nuestro propósito entrar a dar explicaciones técnicas, sepa que mediante el Doppler podemos estudiar los flujos de sangre, detectando anomalías en los circuitos cardiacos, obstrucciones al paso de la sangre, alteraciones en la función de las válvulas cardiacas, etc. El Doppler se codifica en ruido y en color. Por eso, en la actualidad, prácticamente todos los estudios ecocardiográficos incluyen el Doppler color.

 

Existe una variedad de la ecocardiografía que se denomina “Ecocardiografia transesofágica”. Consiste en introducir a través del esófago un tubo (delgado, no se preocupe) para observar el corazón “desde atrás”, sin el inconveniente que supone el aire de los pulmones. Esta técnica es menos sencilla que la ecocardiografía “normal” o transtorácica, ya que el tragar el tubo supone una incomodidad evidente para todos los pacientes. Por ello sólo se utiliza en aquellos casos concretos en que exista la necesidad de precisar un diagnóstico que el eco transtorácico no puede resolver.

Si su médico le ha solicitado un “eco transesofágico”, esté seguro de que es porque realmente necesita obtener una información relevante para su correcto tratamiento. Se le pedirá que esté unas horas en ayunas, para evitar la posibilidad de vómitos, pero no será necesario ingresarle en un hospital ni ninguna medida específica. Como mucho, puede que se le administre un sedante para que esté más tranquilo. Muchos cardiólogos, sin embargo, prefieren hacerlo sin sedación para conseguir una mejor colaboración de los pacientes.

Existe otra forma relativamente común de ecocardiografía, que se denomina de “estrés”. En ella se obtiene en primer lugar un registro convencional con el paciente en reposo y posteriormente se le pide al paciente que realice un esfuerzo físico, generalmente pedalear, que le aumente las pulsaciones. Si hay alguna arteria coronaria con un grado importante de obstrucción, la parte de miocardio que recibe sangre de esa arteria no podrá contraerse como el resto, y esto es lo que se capta en el segundo registro del ecocardiograma (post-estrés). El eco de estrés es muy útil cuando el paciente no puede realizar ergometrias, y en circunstancias en que queramos ver como se contraen las diferentes partes del corazón cuando se les pide un esfuerzo.

La ergometría o prueba de esfuerzo

La ergometría, o prueba de esfuerzo, consiste en incrementar de forma controlada su frecuencia cardiaca mediante un ejercicio físico. Puede hacerse en una cinta rodante o en una bicicleta, y cuando se realiza bajo supervisión de un cardiólogo no supone un riesgo apreciable. No le tenga miedo a la prueba, es suficientemente segura cuando se hace en las condiciones adecuadas, generalmente en un entorno hospitalario.

La ergometría es una prueba relativamente fácil de realizar y que proporciona información muy útil para tomar decisiones:

-         Después de un infarto de miocardio, una ergometría positiva indica una alta probabilidad de que haya otras arterias coronarias afectadas por la enfermedad arteriosclerosa, además de la que ha provocado el infarto.

-         Si ya conocemos la existencia de  lesiones obstructivas en las coronarias porque el paciente se ha realizado un cateterismo después del Síndrome Coronario Agudo, la ergometría nos permite evaluar con más precisión su importancia. Una lesión obstructiva que no produce signos de isquemia (recuerde, falta de aporte sanguineo a las células) es menos peligrosa, y por tanto su pronóstico es mejor. Lo contrario es también cierto: si la ergometría revela signos de isquemia severa, alguna de la lesiones (o varias) está impidiendo a la sangre circular correctamente hacia el miocardio, y por tanto deberá ser, si es técnicamente factible, dilatada para mejorar el riego.

-         En el seguimiento de pacientes con enfermedad coronaria la ergometría permitirá detectar precozmente nuevos problemas de falta de riego al corazón, incluso antes de que el paciente haya notado ningún síntoma. Por eso, es muy probable que su cardiólogo le pida realizar una prueba de esfuerzo periódicamente, aunque usted se encuentre bien.

-         Y en aquellas personas que no padezcan la enfermedad pero que tengan varios factores de riesgo, la ergometría puede alertar sobre la aparición de problemas coronarios antes de que den síntomas.

 

Es posible que su médico le indique la necesidad de suspender algunos medicamentos antes de realizarse la ergometría, generalmente del tipo de los “betabloqueantes”. Estos fármacos impiden que aumente la frecuencia cardiaca, lo que los hace muy útiles en el tratamiento de pacientes coronarios, pero como el objetivo de la prueba de esfuerzo es comprobar como responde el miocardio cuando se le exige un esfuerzo más intenso, se necesita que la frecuencia cardiaca aumente sin obstáculos. No se preocupe, no hay ningún problema en retrasar unas horas la toma de los medicamentos. Siga las instrucciones que le den. De lo contrario, la prueba podría ser inútil, al no alcanzarse el mínimo de frecuencia cardiaca necesaria para que la prueba tenga valor (el 85% de la frecuencia cardiaca máxima teórica, recuerde que se obtiene restando su edad a 220).

La ergometría es una prueba sencilla, relativamente fácil de hacer, que no radia al paciente y que aporta información relevante, pero no es, ni mucho menos, cien por cien fiable. Aproximadamente en un 20% de los casos la ergometría nos confundirá, o bien por ser “falso positivo” (la prueba nos dice que hay enfermedad, pero luego no se confirma), o “falso negativo” (la prueba no es capaz de detectar una enfermedad que sí existe). Por ello, en muchos casos es necesario completar el estudio con otras pruebas, y finalmente el cardiólogo deberá sacar sus conclusiones evaluando conjuntamente toda la información disponible, en ocasiones contradictoria. No es una profesión fácil…

 

Consejos dietéticos para pacientes con triglicéridos altos

  • Mantenga una dieta variada, con abundancia de cereales, verduras y frutas.
  • Reduzca el sobrepeso con una dieta baja en calorías y haciendo ejercicio de forma regular
  • Evite el consumo de alcohol.
  • Evite el consumo de azúcar, dulces y pasteles.
  • Disminuya el consumo de carnes rojas, huevos (máximo 2 ó 3 por semana), leche entera y derivados (helados, nata, mantequilla, yogures enteros, quesos grasos,...).
  • Consuma preferentemente aceite de oliva y evite los aceites de coco y palma, presentes frecuentemente en productos de bollería, fritos y precocinados.
  • Consuma frecuentemente los pescados blancos y en especial los azules (sardina, trucha, atún, caballa, salmón,...).
  • Cocinado: cocine con poco aceite (oliva, girasol o maíz). Evite en lo posible los fritos y guisos. Preferible a la plancha o a la brasa. Retire la grasa visible de la carne antes de cocinarla. 

Frecuencia recomendada de carnes y aves: carnes rojas, dos días por semana; pollo, pavo sin piel o conejo, dos o tres días por semana.  Cantidad recomendada: una sola vez al día, no más de 200 gramos

Condimentos: utilice todo tipo de condimentos. Sal con moderación, especialmente si es hipertenso

Consejos para pacientes con colesterol elevado

  • Mantenga una dieta variada, con abundancia de cereales, verduras y frutas.
  • Reduzca el sobrepeso con una dieta baja en calorías y haciendo ejercicio de forma regular
  • Disminuya el consumo de carnes rojas, huevos (máximo 2 ó 3 por semana), leche entera y derivados (helados, nata, mantequilla, yogures enteros, quesos grasos,...).
  • Utilice preferentemente aceite de oliva y evite los aceites de coco y palma, presentes habitualmente en productos de bollería, fritos y precocinados.
  • Consuma frecuentemente los pescados blancos y en especial los azules (sardina, trucha, atún, caballa, salmón,...).
  • Cocinado: cocine con poco aceite (oliva, girasol o maíz). Evite en lo posible los fritos y guisos. Preferible a la plancha o a la brasa. Retire la grasa visible de la carne antes de cocinarla. 

Frecuencia recomendada de carnes y aves: carnes rojas, dos días por semana; pollo, pavo sin piel o conejo, dos o tres días por semana.  Cantidad recomendada: una sola vez al día, no más de 200 gramos. Condimentos: utilice todo tipo de condimentos. Sal con moderación, especialmente si es hipertenso 

Alcohol: es aceptable en los adultos hasta 2-3 vasitos de vino al día.  Es desaconsejable en pacientes con sobrepeso, mujeres embarazadas y pacientes con hipertrigliceridemia.

 

Instrucciones para pacientes que tomen Sintrom

CONSEJOS PARA PACIENTES QUE TOMAN MEDICACION ANTICOAGULANTE ORAL (SINTROM®)
   Los anticoagulantes orales (Dicumarínicos = Sintrom®) son medicamentos que hacen que la sangre tarde más tiempo en coagular, con el fin de evitar la trombosis y/o embolia.  Por eso la mayor complicación de los anticoagulantes es la hemorragia. El control de los análisis sirve para intentar minimizar a la vez el riesgo de embolia y el de hemorragia
Para conseguir el mejor resultado posible y prevenir las hemorragias, le recomendamos que tenga en cuenta las siguientes indicaciones:
1.  El tratamiento con anticoagulantes orales debe ser siempre controlado cuidadosamente.  La dosis se ajusta para cada persona después de hacer un análisis de sangre, denominado INR  El control del tratamiento anticoagulante debe hacerse como máximo cada 4-6 semanas.
2.  Tome la dosis exacta indicada por su médico en el calendario.  No debe cambiar nunca la dosis por su cuenta.  Tome siempre el fármaco aproximadamente a la misma hora.  Si se olvida tome la dosis lo antes posible, si es dentro del mismo día.  Si un día se olvida, no tome doble dosis al día siguiente.
3.  No debe tomar ningún medicamento nuevo sin consultarlo con su médico Esto es especialmente cierto en el caso de los antiinflamatorios, ya que pueden aumentar el riesgo de hemorragia
4.  En caso de fiebre, catarro o cualquier otro problema, consulte con su médico.  Para la fiebre o el dolor puede tomar Paracetamol.  Si tiene una infección bacteriana su médico de cabecera le puede indicar antibióticos por vía oral, preferentemente amoxicilina, u otro antibiótico indicado para su proceso.
5.  Están totalmente prohibidas las inyecciones intramusculares porque pueden producir hemorragia en el músculo y complicaciones posteriores.  No existe problema para poner inyecciones subcutáneas (vacunas) e intravenosas.
6.  No suprima ningún medicamento que consuma de forma habitual sin ponerse en contacto con el médico que controla su coagulación.  Muchos medicamentos interfieren con el anticoagulante y es preciso ajustar su dosis cuando se retiran
7.  Evite laxantes oleosos, es decir, irritativos. Son preferibles los laxantes que actuan aumentando el volumen de las heces, como la lactulosa (Duphalac®)
8.  Evite las bebidas alcohólicas.  Puede tomar vino siempre que sea con moderación y dentro de las comidas.
9.  Su régimen alimenticio deber ser de lo más constante que sea posible. No hay problema con las verduras de hoja verde (ricas en Vitamina K), siempre que tome aproximadamente la misma cantidad cada día.
10.  En caso de diarrea, como primera medida, debe de hacer un día de dieta sin sólidos y tomar abundantes líquidos (agua, agua de arroz, agua de limón, té,…).  Si al día siguiente se encuentra mejor puede tomar alimentos fáciles de digerir, arroz, zanahoria, patata cocida, pescado cocido, yogurt, evitando grasas, frutas y verduras.  Si a pesar de estas medidas no disminuye el número de deposiciones debe de acudir a su médico de cabecera.
11.  En caso de extracción dentaria, intervención quirúrgica o accidente, deberá notificarlo a su médico, dentista o cirujano.  Si la intervención es pequeña probablemente no habrá que suspender el Sintrom, pero si tiene algún riesgo de sangrado puede que sea necesario. Consulte con su médico qué debe hacer.
12.  Deberá hacer todos los controles que se le indiquen, procurando respetar las fechas y horas de citación.  Si presentara alguna complicación debida al tratamiento como hemorragias nasales, sangre en orina, heces negras o pastosas, heces con sangre, esputos con sangre o hematomas espontáneos de importancia, debe acudir al control aunque sea antes de la fecha asignada, a su médico de cabecera o a los servicios de urgencias de cualquier hospital.
13.  Este medicamento es potencialmente perjudicial para el feto.  Tan pronto como sospeche que se encuentra embarazada, debe comunicárselo a su médico
14.   Es recomendable llevar algún tipo de identificación que indique el uso de anticoagulantes orales
15.  Procure evitar los deportes de riesgo, como el esquí, la equitación, etc, ya que un accidente puede complicarse de forma grave por las posibles hemorragias.
16.- En caso de caída al suelo, especialmente si se da un golpe en la cabeza, debe acudir a Urgencias y explicar lo sucedido junto al hecho de que toma Sintrom. Un pequeño hematoma puede derivar en una gran hemorragia si no se detecta a tiempo
17.  Resuelva cualquier duda con su médico, enfermera o cuando vaya a realizar su próximo control.
A pesar de los consejos anteriores, no crea que el Sintrom es una bomba en potencia o arsénico reconcentrado. Si se utiliza correctamente, el Sintrom es un fármaco muy seguro y que ha ayudado y ayuda a millones de personas a evitar embolias o trombosis. Si su médico se lo recomienda, será porque cree que el beneficio de tomarlo supera con mucho a los riesgos.